El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, reivindicó la masacre perpetrada por la policía en la favela Jacarezino, de Río de Janeiro, que mató a 27 civiles en una operación contra el tráfico de drogas, el procedimiento más letal de la historia de la ciudad maravillosa que está bajo investigación de la corte suprema y provocó denuncias de violación de derechos humanos. Bolsonaro, cuyo terruño electoral original es Río de Janeiro, calificó a los 27 muertos en la operación como "criminales" y rindió "homenaje" al único policía fallecido en la operación, André Leonaro Mello. "Será recordado por su coraje así como todos los guerreros que arriesgan sus vidas en la misión diaria de proteger al ciudadano de bien", agregó el presidente.

































