El Gobierno de Boris Johnson planea introducir la drástica medida de aislamiento "a la australiana" de diez días en hoteles a los visitantes al Reino Unido. El premier era partidario de limitar la medida a los visitantes procedentes de Brasil, Suráfrica o países considerados de alto riesgo por las nuevas cepas de coronavirus, pero la mayoría de su Gabinete ha presionado para imponer la medida a todos lo que entren en el país, incluidos los residentes y los británicos que vuelven de vacaciones.

































