Costa Rica inicia un nuevo ciclo con Laura Fernández en el poder: foco en seguridad y economía
La economista y exministra de Gobierno asumirá la presidencia de Costa Rica tras imponerse en los comicios de enero. Hereda el legado económico de Rodrigo Chaves, su mentor político, pero deberá afrontar el aumento de la violencia vinculada al narcotráfico y una compleja convivencia con el aún influyente mandatario saliente. Joaquín Bernardis analizó este nuevo escenario en diálogo con CyD Litoral.
Costa Rica inicia un nuevo ciclo con Laura Fernández en el poder: foco en seguridad y economía
Costa Rica inició el año con una transición ordenada en el poder. La victoria de Laura Fernández, representante del oficialista Partido Pueblo Soberano, consolida una línea de continuidad con la gestión del presidente saliente Rodrigo Chaves, de quien Fernández fue ministra de Gobierno y asesora económica.
A diferencia de otros países de la región, donde los cambios presidenciales suelen ir acompañados de tensión e incertidumbre, el caso costarricense destaca por su estabilidad institucional y madurez democrática.
Fernández llega al poder con el respaldo del electorado, que premió los logros económicos de Chaves, entre ellos una baja del desempleo y una tasa de crecimiento del PBI cercana al 5% en los últimos años.
Sin embargo, el país enfrenta nuevos desafíos estructurales, como el aumento del cuentapropismo, la informalidad laboral y un sistema de seguridad social que se ve tensionado por los cambios en el mercado de trabajo.
En diálogo con CyD Litoral, el analista internacional Joaquín Bernardis explicó que el triunfo de Laura Fernández representa “una continuidad del modelo político-económico de Rodrigo Chaves”, a quien definió como “una figura muy fuerte en la política costarricense”. Según Bernardis, esa influencia no desaparece con el fin del mandato:
El foco está puesto en la seguridad y la economía. Crédito: Reuters.
“Laura Fernández va a tener que enfrentar no solo a los desafíos del país, sino a la figura de Chaves, que no parece dispuesto a retirarse de la política ni a cederle margen de acción”.
El mayor desafío que hereda la nueva presidenta es el de la seguridad interna. Costa Rica vive actualmente uno de sus años más violentos en homicidios, con una tasa en ascenso atribuida al crimen organizado y al narcotráfico.
“Ese fue el gran punto débil de la gestión de Chaves, y ahora Fernández tendrá que validarse ante la ciudadanía resolviendo lo que su mentor no pudo”, subrayó Bernardis.
La creciente violencia llevó al nuevo gobierno a priorizar una agenda de seguridad nacional y alinearse estratégicamente con Estados Unidos. El objetivo, según Bernardis, es evitar que el país entre en el radar de confrontación geopolítica de Donald Trump, quien ha retomado una política hemisférica agresiva en su segundo mandato.
“Costa Rica busca mostrar que es un aliado confiable, sin sobresaltos, dentro del nuevo esquema de seguridad regional planteado por Washington”, explicó el analista.
En este sentido, Costa Rica se suma a una estrategia de alineamiento que busca contener el avance del crimen organizado, pero también asegurar beneficios diplomáticos y económicos en su relación bilateral con Estados Unidos.
Cambio de mando en Centroamérica. Crédito: Reuters.
Un modelo estable observado desde el sur
Bernardis destacó además el valor del sistema político costarricense, que, junto al de Uruguay, es visto como ejemplo de estabilidad en la región.
“Costa Rica tiene un sistema pragmático. Aunque haya diferencias entre izquierda y derecha, hay acuerdos básicos sobre políticas públicas que no se modifican radicalmente. Eso le da previsibilidad al país, algo que escasea en otras democracias latinoamericanas”.
La presidenta electa asume con un capital político importante, pero deberá resolver tensiones internas: contener la influencia de su antecesor, sostener el crecimiento económico y enfrentar la inseguridad con medidas firmes, sin perder el equilibrio institucional que distingue a Costa Rica en el mapa latinoamericano.