El hospital donde el entrevistado recibe al corresponsal de El Litoral no parece no civil, de los mejores de Israel, sino uno de campaña. No porque falten insumos o la infraestructura sea mala, sino porque cientos de pacientes recorren sus pasillos armados con fusiles y pistolas. Como en el resto de los lugares de Israel. Enseguida aparece el Dr. Miguel Glatstein, con una calidez característica de aquel argentino que se reencuentra con otro del mismo origen. En su discurso, sin embargo, uno encuentra la contundencia necesaria de un israelí que necesita que el mundo entienda lo que está pasando. Un repaso de la entrevista con él.


































