Entre las miles de historias que por estos días acompañan la despedida del Papa Francisco, una anécdota simple pero reveladora se impone como símbolo de su estilo: la de sus zapatos viejos. Quien la trajo a la memoria fue uno de los hombres que mejor lo conoció: Monseñor Eduardo García, obispo de San Justo, amigo y colaborador de Jorge Bergoglio durante más de 30 años.

































