El presidente de Colombia, Gustavo Petro, arribó este viernes a La Habana para concretar la última visita oficial de su mandato.
En el cierre de su mandato, el presidente colombiano realizó su última gira internacional a la isla para reunirse con Miguel Díaz-Canel. El gesto busca respaldar al gobierno cubano ante la presión de Estados Unidos y marcar un fuerte contraste diplomático frente a su sucesor electo, Abelardo de la Espriella, quien ya anunció la ruptura de relaciones con La Habana.

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, arribó este viernes a La Habana para concretar la última visita oficial de su mandato.
El viaje representa un categórico espaldarazo a la isla frente a la política de presión ejercida por Estados Unidos y deja en clara evidencia la brecha diplomática que lo separa de su sucesor, el mandatario electo Abelardo de la Espriella.
Tras aterrizar en el Aeropuerto Internacional José Martí, donde fue recibido por la viceministra de Exteriores Josefina Vidal, el mandatario colombiano se trasladó al Palacio de la Revolución para reunirse con su homólogo cubano, Miguel Díaz-Canel.
El primer presidente de izquierda en la historia de Colombia defendió su elección de despedirse del poder en territorio insular al calificar a la "Cuba agredida" como un actor "vital para la soberanía nacional y la lucha por la vida en el Caribe".
En sus redes sociales, el jefe de Estado enfatizó: "Quiero desde Cuba oponerme a una guerra en el Caribe. Ni los misiles, ni la invasión, ni el bloqueo son soluciones dentro de los problemas de la humanidad".
Desde la Cancillería cubana destacaron que el encuentro entre ambos líderes estuvo centrado en evaluar los avances de la relación bilateral durante los cuatro años de mandato de Petro, con especial foco en los sectores económico, comercial, de inversiones y cooperación regional.
El paso del líder colombiano por la capital cubana sintetiza la estrecha sintonía política que mantuvieron ambas naciones a lo largo de su gestión.
Petro se consolidó como una de las pocas voces en la región —junto a la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum y el nicaragüense Daniel Ortega— en mantener un respaldo explícito a La Habana frente al endurecimiento del cerco diplomático y económico promovido por Washington en el último año.
La visita de Petro funciona también como una fuerte declaración de principios de cara al inminente cambio de mando en Bogotá. El presidente saliente busca marcar una raya divisoria con la administración entrante de Abelardo de la Espriella, quien ya anticipó un giro radical en la política exterior del país.
De la Espriella anunció previamente que apenas asuma la presidencia ordenará el cierre inmediato de la embajada colombiana en La Habana y la ruptura total de relaciones diplomáticas, argumentando que su gestión no mantendrá "vínculo alguno con tiranías".
De este modo, la última gira de Petro no solo cierra un ciclo de sintonía con Cuba, sino que presagia un viraje inédito en las relaciones internacionales de Colombia.





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