Vladimir Putin tenía pensado invadir Ucrania desde hace por lo menos ocho años. Por eso cuesta entender, a diez meses de haberse iniciado dicha invasión en su fase de ocupación territorial más agresiva y cruda -para ser más precisos, con los ataques perpetrados el jueves 24 de febrero de 2022, a partir de las 6 horas de Moscú (cuando el jefe del Kremlin dispuso una "operación relámpago" sobre Kiev, vía Chernóbil)-, que el gobierno ruso siga esforzándose por enmascarar y disfrazar su agresión bélica a la geografía ucraniana, la que materializó con acciones deliberadas e injustificadas que ya había previsto en 2014, al anexionar en forma impune la península de Crimea y generar en el vecino país distintos focos separatistas.




































