La última semana renunció a su cargo el ministro de Economía del Estado Plurinacional de Bolivia, José Gabriel Espinosa, planteando una crisis gubernamental para el presidente Rodrigo Paz.
La gestión de Rodrigo Paz atraviesa un proceso complejo con un control de la inflación, pero con devaluación y una explotación de hidrocarburos que no termina de repuntar.

La última semana renunció a su cargo el ministro de Economía del Estado Plurinacional de Bolivia, José Gabriel Espinosa, planteando una crisis gubernamental para el presidente Rodrigo Paz.
En este caso, había sido convocado ante la Asamblea Legislativa, ante el Congreso Boliviano, para rendir cuentas por determinadas políticas, tanto de endeudamiento, como también política monetaria.
Joaquín Bernardis del Observatorio de Política Internacional (OPI) de la UCSF habló al respecto en CyD Litoral y brindó precisiones sobre el detonante y el panorama actual del país sudamericano.
En relación a Espinosa, Bernardis explicó que “dijo que tenía una agenda de viajes, no podía asistir, y eso es un motivo según la Constitución Boliviana para presentar una moción de censura ante el ministro de Economía y que deje su cargo”
Rodrigo Paz asumió el pasado mes de noviembre como presidente de Bolivia, poniendo fin a casi dos décadas de poder del partido de Evo Morales, distanciado de Luis Arce, el último mandatario, interrumpidos por la intervención de Jeanine Áñez Chávez entre 2029 y 2020.
“En Bolivia, la política, ya no solamente la economía, suele venir con viento en contra ya de hace varios años”, comentó Bernardis y agregó: “Sobre todo lo sufrió Luis Arce, el último presidente de la izquierda y actualmente lo está sufriendo Rodrigo Paz de la centroderecha”.
“Se genera una especie de crisis política entre el MAS y el gobierno de Rodrigo Paz sobre la constitucionalidad de este acto porque, según Paz, necesitan una mayoría calificada para realizarlo, pero esto no sucedió. Es un tira y afloje político”, detalló el licenciado en Relaciones Internacionales y sumó: “Pero lo cierto es que la economía boliviana en los últimos tiempos no logra repuntar”.
Paz llegó al poder tras un balotaje que le brindó ciertas concesiones a sus ideas ya que se trató de un mano a mano con el conservador Jorge Quiroga. A pesar de este escenario, no ha logrado solidificar del todo su gestión y además se enfrenta a las presiones de un Evo Morales desde el “exilio”.
“Una de las batallas que tal vez ganó Rodrigo Paz fue la inflación”, comentó en relación Bernardis y completó “que venía siendo a finales del año pasado prácticamente el 21% interanual y ahora está cercana al 5%.” En esa línea, sumó que “la política monetaria y la reactivación económica son uno de los grandes desafíos”.
En comparativa con el panorama regional, donde las elecciones están sucediendo o por suceder, en la política boliviana recién comienza la gestión de Paz. “Muchos de los países se descomprimieron con elecciones. Bolivia ya la tuvo el año pasado. No pasó un año de las elecciones y ya está con una crisis muy grave”, comentó en relación el especialista.
“La situación es muy tensa, tanto en el frente político como en el económico”, definió el columnista de CyD Litoral.
Ante la posibilidad de que la salida del ministro haya pretendido descomprimir la situación, Bernardis estima que “muy probablemente”.
“También es una salida para descomprimir y que la crisis no le afecte a él, porque siempre los ministros de Economía en cualquier gobierno son una figura clave, son una figura clave de la gestión y terminan siendo el fusible cuando la cosa viene mal”, reflexionó.
En relación a las cuentas, Bernardis sumó que la de Bolivia “es una economía que depende muchísimo en la exportación de hidrocarburos y sus precios son medianamente buenos, por lo menos el gas sobre todo, pero no está siendo muy eficiente en la producción como en años anteriores. Y las reservas que se vienen acumulando al principio del siglo XX se fueron utilizando”.
Sobre el tipo de cambio, explicó que “hoy es mucho más flexible,” que fue una de las principales medidas de Rodrigo Paz y también de las que más se queja la población porque hace pocos meses hubo una devaluación oficial del 10%. Con todo lo que te impacta eso en la cadena de suministros y que te impacta en el precio en la góndola”.
Paz no es precisamente el favorito de Javier Milei dentro de la ola derechista en la región ni el más extremista en su acercamiento hacia Donald Trump en Estados Unidos.
“Es una relación bastante cordial, claramente”, indicó Bernardis en comparación a otros casos, aclarando que “por ahí Milei, en términos políticos, tal vez suele tener mejor relación con Kast. Tal vez Paz se asemeja más a lo que era en su momento la Unión PRO. Como para entender los puntos ideológicos de esa centroderecha”.
El licenciado remarcó igualmente el valor que tendría esta relación: “En términos políticos, Bolivia es un aliado muy interesante para Argentina, sobre todo para la exportación de nuestros productos y lograr el superávit comercial.”
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