Donetsk y Lugansk son las últimas dos repúblicas separatistas que Rusia ocupa de hecho desde que Vladimir Putin llegó al poder, en 2000, en un intento por volver a poner bajo el manto de Moscú las regiones que en el siglo pasado pertenecieron a la Unión Soviética, publico La Nación en su portal. En todos los casos la historia es parecida, aunque con matices: regiones pobladas por rusos étnicos que se declaran autónomas, luego van a la guerra con su República de origen, finalmente Rusia reconoce su independencia y sus tropas ingresan a la región “en defensa” de la población rusófona.































