Un informe de Naciones Unidas publicado este martes asegura que a fines de 2021 unas 377.000 personas habrán muerto en Yemen desde que comenzó el conflicto, en 2014. La mayoría de las muertes, en torno al 60 por ciento, se debe a consecuencias indirectas del conflicto, como la falta de agua potable, el hambre y las enfermedades, agrega el documento del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).



































