El escritor Salman Rushdie, apuñalado el pasado agosto por un fanático musulmán, se siente incapaz de escribir por el momento, aparte de tener una mano casi paralizada, algo que le impide teclear un texto. En la primera entrevista que concede desde el atentado y que hoy publica el semanario The New Yorker en veinte páginas, Rushdie, de 75 años, dice que su creatividad, que nunca decayó ni siquiera tras escribir Los versos satánicos —la novela que le valió una condena a muerte por parte del régimen iraní— ahora está profundamente afectada. “Tengo eso que se llama trastorno de estrés postraumático. Estoy teniendo muchas, muchas dificultades para escribir. Me siento a escribir, y no sucede nada. Escribo, pero es una combinación de vacuidad y desechos, cosas que escribo y borro al día siguiente”.
































