"¡Camaradas, debemos saberlo todo!" Este fue el mensaje que Erich Mielke, jefe del Ministerio de Seguridad del Estado, o Stasi -la policía secreta de la República Democrática Alemana (RDA) desde 1957 hasta 1989-, transmitió a sus empleados. Los espías de la Stasi podían acechar en cualquier lugar: entre colegas, entre amigos. Su tarea: identificar a los "enemigos públicos".

































