En la filosofía milenaria del Feng Shui, la puerta de entrada de una casa no es solo un acceso físico: es la “boca del Chi”, el lugar por donde ingresa la energía vital que influirá en todos los ambientes y en la vida de quienes habitan el espacio. Por eso, cuidar y activar este sector resulta esencial para mantener alejadas las energías negativas que pueden generar bloqueos o incluso mala suerte.
































