Su origen es europeo y llegaron a Sudamérica de la mano de los inmigrantes y aunque tienen “versiones” (hojaldra en Colombia y Panamá, sopaipilla en Chile y pireca en Paraguay), en nuestro país es una costumbre que se remonta a la época colonial y se caracteriza por su capacidad para combinar a la perfección con el mate y los días lluviosos.

































