Los Colegios de Abogados fueron constituidos para garantizar el ejercicio responsable e idóneo de la profesión, especialmente en un país donde el número de letrados crecía de manera exponencial, como ya se advertía en las primeras décadas del siglo veinte. Hacía 1921, a partir del Colegio de Bahía Blanca nacido en 1908, funcionaban ocho entidades de este tipo en la Argentina bajo el carácter de asociaciones civiles, aunque la idea de la colegiación legal ya se había planteado en el plano legislativo, como lo hizo el senador Miguel Cané en 1900.
































