Lo he dicho en redes, tal vez deba explicitarlo en esta columna. El gran secreto de Javier Milei es que puede decir: "Yo no tengo nada que ver con el despiole que armaron… nada que ver". Ese convencimiento (tácito) es su piedra filosofal. No necesita decirlo porque nadie puede imputarle algo desde 1983, acaso desde 1973 en adelante. ¿Se entiende? No fue gobierno. Tal vez por eso, con él no funciona el golpe por golpe.



































