Todos estamos muy preocupados por el presente y el futuro del país. La economía, la inseguridad, la salida laboral figuran como las principales prioridades sumadas a la inflación, y otras cuestiones no menores.
La baja natalidad en nuestro país plantea un futuro con menos jóvenes y más jubilados, exigiendo políticas públicas urgentes para enfrentar este verdadero desafío demográfico.

Todos estamos muy preocupados por el presente y el futuro del país. La economía, la inseguridad, la salida laboral figuran como las principales prioridades sumadas a la inflación, y otras cuestiones no menores.
Pero hay datos duros de una realidad que fue informada, no la desconocemos, pero todo indica que no le hemos prestado la debida atención, porque es una realidad que está forjando nuestro futuro cercano, no es el hoy.
Hace años se está produciendo un descenso en los índices de natalidad, que si bien es un fenómeno mundial multicausal, plantea un futuro inmediato para el cual no estamos preparados. El descenso del índice entre 2014 y 2023 fue del 41%, con extremos como Tierra del Fuego (53%) y Chaco (26%). El índice general de natalidad del país fue del once por ciento. En la década del 70 era cercano al 25%.
Paralelamente se observa además una baja en el índice de fecundidad. La cantidad de hijos por mujer en edad fértil era de 1,7 en 2001 y cae a 1,4. El acceso al mercado laboral, mayores índices de educación (aumento considerable de mujeres en la universidad), uso de anticonceptivos, derecho al aborto, entre otras, serían las causas más reconocidas.
Se dice que esto sería propio de países desarrollados, pero la mayoría de los países del mundo no son desarrollados y mantienen el descenso del índice de natalidad, que, recordemos, no es otra cosa que la cantidad de niños nacidos vivos cada mil habitantes. O sea, cada vez nacen menos.
¿Qué Argentina a corto plazo podemos prever? Envejecimiento poblacional, menos cantidad de niños, disminución de la mano de obra, mayor cantidad de jubilados, disminución de la escolaridad.
Si comparamos los censos de 1869 y 2022 vemos que la población mayor de 65 años creció casi el diez por ciento y que los menores de 15 años disminuyeron el veinte por ciento. Todo esto motivará cambios en la demanda de atención de la salud.
Esto puede verse como un gran problema, porque además obliga a pensar en políticas públicas que conviertan algunas cosas en oportunidad de mejorar. ¿Qué tipos de trabajo debemos imaginar ante la disminución de la oferta de mano de obra? Seguramente más técnico, más calificado.
Habrá que modificar las pautas educativas y pensarlas para un nuevo y distinto país. Habrá que repensar urgentemente la educación previendo la menor cantidad de estudiantes que anualmente solicitarán su matrícula escolar.
Paralelamente hay que mejorar la calidad del uso de los presupuestos económicos junto a mayor y mejor capacitación de los formadores, maestros y profesores. Mejorar la infraestructura de los establecimientos dotándolos de todo lo necesario para hacer frente a este nuevo país. Incentivar la tecnología en todos sus aspectos.
Mientras tanto, habrá que diseñar políticas públicas ya, en forma urgente, no solo para prepararnos a un futuro distinto sino que además debemos trabajar para revertir las tendencias actuales en cuanto al índice de natalidad.
Y comenzar a resolver temas urgentes e importantes como mejorar el haber jubilatorio resolviendo el origen de los fondos necesarios para ello y lograr generar empleo calificado y debidamente registrado.
Cuestión de Estado, de los actuales y próximos gobernantes. Sabemos qué Argentina tendremos en 2050. Y ese país está ahí, "a la vuelta de esquina".




