El gobierno nacional enfrenta una profunda crisis financiera y cambiaria, consecuencia en primer término de una disputa política dentro del oficialismo. Aunque se trate de justificar, en algunos casos con razón, con el contexto mundial que les ha tocado vivir y que ha puesto en al borde del abismo a los líderes de la mayoría de los países, algunos de los cuales han tenido que renunciar (como pasó la semana última con Mario Draghi en Italia).




































