Queridos Amigos. Muy buenos días. ¿Cómo están? Espero que bien. Una vez más tenemos la oportunidad de reflexionar sobre la Palabra de Dios que siempre nos ilumina, cuestiona y compromete. Hoy celebramos el vigésimo séptimo domingo durante el año y la Liturgia de la Palabra de Dios, pone en el centro un tema muy difícil, el divorcio. En el Evangelio de hoy los fariseos le preguntan a Jesús: ¿Es lícito al hombre separarse de su mujer?



































