Mi trayectoria en el sistema científico comenzó con un tropiezo que resultó ser, en perspectiva, mi mayor bendición. A los 22 años, tras recibirme de licenciado en Biodiversidad, el Conicet me denegó una beca doctoral. Eso "no" me impulsó a postularme a la Fundación Carolina en España, donde fui seleccionado entre mil aspirantes de Latinoamérica para estudiar en la Universidad de Cantabria.































