Carlos Mario Peisojovich (el Peiso)
Carlos Mario Peisojovich (el Peiso)
Soñé con aquellos sueños que se duplican, suman, se multiplican y replican al infinito del finito mundo de los sueños que se hacen realidad. Ni mis sueños más radicalizados son compañeros entre sí, ninguno se alinea con el de enfrente o los del frente. Mi facha no consiente con la camaradería de los compañeros que correligionariamente me instigan a unirme a revoluciones alegres del cambio y fuera, o adentro y cagué fuego. Mi sueño pispea de reojo al espejo y parece que es otro quien devuelve la mirada. Adusto y presuntuoso el gesto que rebota no es el mismo. Interactivo y reiterativo mis gestos son devueltos a la velocidad de la luz.
Mi sueño espejado, brillante, lustroso, plateado es... argentum. Nunca mejor puesto, la dualidad del espejo es la moneda (lustrada) de nuestra patria.
Opuestos complementarios, ésos que son tan diferentes que se atraen, antagonistas de una historia en común, un ying y yang, la viva imagen devuelta inversamente.
En este sueño de igualdades que se desigualan, me encuentro metido en medio del espejismo de ver lo que no es, de pensar lo que no será, y de rememorar lo que no fue.
¿Cómo debe ser el mundo al otro lado del espejo?, era la pregunta que Alicia se hacía en la novela de Lewis Carroll “Through the Looking-Glass, and What Alice Found There”, que sería “Alicia a través del espejo y lo que ella encontró allí”, no les quiero “espoilear” el libro a aquellos que no lo leyeron. “Espoilear” es un nuevo término muy utilizado por los críticos jóvenes de televisión y colaboradores de cine y teatro de radio, ampliamente utilizado por la nueva juventud en general, lo que para mí es analógica a: “el asesino es el mayordomo”, o sea, joderte el final. En el libro lo que encuentra Alicia, una vez que traspasa el espejo, son una serie de sucesos mágicos y fantásticos en donde todo sucede como si fuera un juego de ajedrez, reinas y animales se hacen presentes en esa realidad alternativa... Reinas y animales, como en los sueños, la fantasía supera a la realidad, Argentina es el otro lado del espejo. La ex reina del país de los espejismos se enfrenta actualmente al jaque mate judicial, algunos de los peones que acompañaron a su Majestad cambiaron de color, mutaron en otras formas, se transformaron, son los trashumantes de la política del “nos quedamos todos”.
Entre tanto acomodo para que todo permanezca igual que antes, nuestra colorida y autóctona chaqueña, azulada por contener la respiración y roja por la bronca contenida, Lilita, se abstiene de hacer la jugada maestra; observa, escucha o vacaciona según el momento adecuado para hacer o no hacer, es que ella hace y deshace, es la sombrerera loca del cuento de la buena pipa. Hablando de lilitas, o lilas, con la cara de Roca, el gobierno evita hablar de Evita, y de un cornazo la saca del billete de cien. Sí señores, lo que a nosotros nos parece un Bambi, me acabo de enterar de que es un cervatillo hermoso, que en esta parte del espejo se llama Taruca. Según el Macriting reinante, y en un muy bien logrado video institucional, ese hermoso e inocente ciervo autóctono que “es emblema del noroeste argentino” viene a ser entre otras bondades y alabanzas, “el punto de encuentro que unirá a todos los argentinos”.
Esa otredad se ve reflejada hasta en la numismática, si los otros, ésos que se apropiaron de una década, se esforzaron por rescatar los valores nacionales a través de nuestros próceres, éstos, los que se endeudaron en las décadas venideras, se envalentonaron en borrarlos de un plumazo, con pluma de cóndor, como el del billete de cincuenta mangos.
A un año de las elecciones, todos nuestros vernáculos políticos están jugando a las escondidas, y cuentan hasta cien mientras cada uno busca una lista donde acomodarse... ellos buscan en las encuestas la luz al final del túnel que les aclare si miden más o menos que el otro.
Bienvenidos al juego de los espejos, donde lo que se ve, no es lo que parece, que como en aquellos parques de diversiones itinerantes de muchos años atrás, nos adentrábamos para reírnos de las imágenes deformantes que veíamos en ellos. ¿Qué mirarán los otros, los de afuera, cuando traspasan las barreras del espejo como Alicia en el cuento?
Los sueños siempre están abiertos en vacaciones y además las Peisadillas están abiertas por vocaciones.
Esa otredad se ve reflejada hasta en la numismática. Si los otros, ésos que se apropiaron de una década, se esforzaron por rescatar los valores nacionales a través de nuestros próceres, éstos, los que se endeudaron en las décadas venideras, se envalentonaron en borrarlos de un plumazo, con pluma de cóndor..
La ex reina del país de los espejismos se enfrenta actualmente al jaque mate judicial. Algunos de los peones que acompañaron a su Majestad cambiaron de color, mutaron en otras formas, se transformaron, son los trashumantes de la política del “nos quedamos todos”.




