Dicho en otros términos, el método tiene límites. ¿Acaso la subjetividad no es uno de ellos? Si bien la psicología contemporánea hace sus esfuerzos para interrogar la subjetividad desde el modelo científico, ¿alcanza a explicar y predecir la conducta humana tal como la física formaliza en leyes los fenómenos que estudia? Aunque contemos con infinitas estadísticas y estudios de casos, ¿puede anticiparse cuánto tiempo durará un duelo, es decir, la elaboración de una pérdida significativa? ¿Puede saberse de antemano si un acontecimiento en la vida llegará a inscribirse como traumático en el psiquismo? En uno y otro caso es posible que existan conjeturas, más o menos bien fundamentadas, pero nunca habrá certezas al respecto. Frente a estas preguntas suelen utilizarse porcentajes, sin embargo, el caso particular es siempre indiferente a las estadísticas. En el mismo sentido, la psicometría se aboca a medir y cuantificar los procesos psicológicos a través de la administración de diferentes baterías de test. Cuando se emplean para esclarecer la orientación vocacional, es decir, la elección de un trabajo, oficio o profesión, se encuentra ese mismo límite. Podrán medirse las aptitudes de un sujeto en tal o cual área del desempeño laboral, pero hasta nuevo aviso lo que a uno le conviene no es necesariamente igual a lo que uno quiere. En efecto, el deseo no puede medirse en tanto es rebelde al número y la cuantificación.