La crisis política y social que atraviesa el conjunto de la sociedad, no sólo en nuestro país, sino a nivel global, es prácticamente una cuestión evidente y que no requiere de una demostración exhaustiva. No obstante, entre las perplejidades que despierta esta situación, hay una que, en tanto cuestión de fondo, sí es necesario poner especialmente de manifiesto: el fenómeno de la despolitización, el cual, para ser comprendido, puede ser analizado desde distintos ángulos. En primer lugar, como disminución progresiva del espacio público, que afecta el debate y la discusión política, mientras los ciudadanos se aíslan cada vez más en preocupaciones privadas.



































