Aunque poderosa, la victoria siempre es efímera, y no se mide con números sino con el grato sentimiento de haber sido capaces de vencer la dificultad. Pero la dificultad persiste innegable, y volverá, e incluso vendrán dificultades nuevas, y esto hace que todo triunfo sea pasajero, que toda victoria sea efímera, y hay que estar preparados.


































