Rebrota el sarampión, y entonces hay que estar preparados, y vacunarse. Hay que dejarse de dar vueltas y entender que cada uno es el principal interesado en estar sano. El sarampión es feo, y peligroso. De cada bebé, de cada chico escolar, adolescente y adulto joven hay que preguntarse si están bien vacunados contra el sarampión y contra todo lo demás. Si no sabe la respuesta, que consulte con la enfermera o con el médico del centro de salud del barrio, o en el vacunatorio. Ante la duda, preguntar. Pero ya sé que hay obstáculos.




































