Queridos Amigos. ¿Cómo están? Espero que bien. Una vez más, tenemos la oportunidad de escuchar la Palabra de Dios que siempre nos convoca, nos cuestiona y nos compromete. Que lindo es constatar que Dios, nuestro creador, sale a nuestro encuentro con su palabra para indicarnos el camino a seguir. En este mundo de tantos fracasos humanos, de tantas ideologías extrañas, ajenas y lejanas, como -por dar un ejemplo- las de los Juegos Olímpicos de París, la Palabra de Dios tiene un mensaje fresco, inspirador, oportuno, fascina y maravilla. Hace poco leí una historia que hace referencia al mensaje dominical de hoy y deseo compartirla con ustedes:

































