El caso de Kim Gómez, la niña de siete años asesinada en La Plata tras un robo nos enfrenta a una pregunta inquietante y dolorosa: ¿Estamos perdiendo nuestra humanidad? La brutalidad del crimen, la indiferencia con la que los agresores trataron la vida de una niña inocente y la naturalización de la violencia en la sociedad nos obligan a reflexionar sobre el rumbo de nuestra civilización.


































