Entonces estos se ponen en pareja y si bien disfrutan juntos, con el tiempo la relación se enfría. Él comienza a mostrarse distante y abstraído, ella alguna vez se lo reprocha, pero luego hace la suya. Él no la escucha, ella lo odia en silencio. Ambos se resienten. Cierto día, ocurre que suena el teléfono y es la madre de él. El varón dice: "Qué hincha" y ella asiente; en otro momento dice: "La hincha de tu mamá" y si bien él se ríe, no le gusta que ella insulte a su madre. No es lo mismo que lo diga él, a que lo diga otro, sobre todo su pareja. "No le digas así a mi mamá", le dice y, entonces, se pelean por una pavada, por otra cosa, pero la causa de la pelea es este motivo desplazado.