A comienzos de 1824, el vicario apostólico Giovanni Muzi, el presbítero Juan Sallusti y un joven canónigo romano, Juan María Mastai-Ferreti -quien a partir del 16 de junio de 1846 se transformará en el papa Pío IX-, hicieron un alto en nuestro país, antes de su llegada a Chile por gestión de Su Santidad, León XIII. La preocupación de los clérigos había residido en el cariz antirreligioso del gobierno de Buenos Aires, justificando este paso, antes de cruzar la cordillera.

































