- La Santa Sede como Estado, que no es únicamente la parte religiosa, tiene su autoridad para hablar. Pablo VI cuando recibe al nuevo embajador argentino el 27 de setiembre de 1976 es muy claro, pidiéndole cuentas de los asesinatos que hubo en la Argentina de los palotinos, de los dos curas de Chamical y de lo que pasó con el obispo de La Riojam Enrique Angelelli; Pablo VI era un hombre muy formado en lo diplomático y un gran humanista. Los Papas y los secretarios de Estado tienen la autoridad para hablar, más allá si coinciden o no los obispos argentinos. El 28 de octubre de 1979, Juan Pablo II hizo la denuncia en el Angelus y luego tenía una reunión con los obispos argentinos, en el marco de la visita ad limina apostolorum (se hace cada cinco años donde dan cuenta de sus actividades pastorales diocesanas), quienes se desayunaron del anuncio cuando el Papa habló del problema desde el balcón de la Plaza San Pedro. En la investigación que hicimos se notó muy claro que hay autonomía. Algunas veces, las decisiones que pedía la Santa Sede acá se tomaron meses hasta que se dio el formato para hacerlo.