A simple vista, el Puente Colgante de Santa Fe es uno de los paisajes más fotografiados de la ciudad. Ícono de postal, estructura emblemática, testigo del río y sus crecidas, de generaciones enteras que lo cruzaron a pie, en bici o en auto. Pero hay otra historia, menos visible, que lo atraviesa. Una historia silenciosa de dolor que se asoma cada tanto -como ocurrió este lluvioso miércoles por la mañana- y sacude a quienes la ven de cerca: los intentos de suicidio desde sus torres. Y quienes perdieron allí su vida.

































