Viajar con ojos de turista, supone enfrentarse a cantidad de estímulos. Y todo viajero terminará sabiendo más de literatura, historia, geografía, gastronomía, artes plásticas. Pero para que el viaje rinda, hay que tratar de ver con ojos de mariposa, esas aladas criaturas que poseen el rango visual más amplio de todo el mundo animal. Eso ocurre con la Villa de Merlo, a la que acude cantidad de visitantes buscando gozar de su microclima, famoso por ocupar el tercer lugar entre los mejores del mundo. Ir hasta allá, implica estar en el terruño de los Agüeros, conocer la antigua casa señorial donde vivió este poeta.





































