Para concluir, una canción. “Yendo de la cama al living” siempre me impacta cuando la escucho. Narra un breve trayecto, que atraviesa el desierto de lo real que traspasa las apariencias (del éxito), cuando sólo queda caer. Como toda canción de amor, habla de la droga, pero es lo de menos. Más interesante es la exaltación que se atribuye a la sustancia, omnipotencia que tiene mucho sentido para un varón. “Podés, podés, podés” dice la letra, cuyo contrapunto es “Y no tenés”; es decir, cuando se puede todo, no se tiene nada, ni un “poquito... de amor”. El amor no es potente, siempre es un poquito, un cachito, ese resto que descompleta la potencia en un varón. Por eso el amor es un símbolo de la castración masculina, porque apunta a lo que no se tiene y, encima, es chiquito. Enamorado el varón siempre la tiene chiquita, quizá por eso muchos cuando aman son impotentes. Incluso en su época más dura (en todo sentido), Charly tuvo la ma-durez para avisar que por el lado de la potencia la cosa no va.