Miguel Lifschitz desestimó la existencia de un “complot” policial o de una actitud “corporativa” en las fuerzas, que haya redundado en el recrudecimiento de la violencia y la inseguridad durante las últimas semanas en la ciudad de Santa Fe. Con la misma vehemencia, descartó que su gestión haya bajado los brazos en la materia, después de haber perdido las elecciones el 16 de junio. Las dos hipótesis son parte del imaginario colectivo, a la luz de una semana en la que se contabilizó casi un homicidio por día; dos de ellos -Julio Cabal y Maximiliano Olmos-, producidos en ocasión de robo.



































