Tras la devaluación de diciembre de 2023 Argentina experimentó una combinación de inflación, caída del ingreso real y una contracción económica que afectó especialmente a sectores dependientes del consumo interno y del gasto público, como la industria y la construcción. Esto se combinó con una política de ajuste tendiente a conseguir el superávit fiscal, la estrategia principal del plan que lleva adelante la nueva administración.































