"Es por ello que esa necesaria potestad de controlar a otros poderes del Estado que la Constitución ha otorgado al Poder Judicial, debe ser utilizada con sumo cuidado, sin excesos ni liviandades", advirtió. Y conectó a eso otra cuestión que tiene especiales connotaciones a la luz de la explícita intención del gobierno provincial de avanzar en una renovación de la integración del Alto Tribunal, y que era materia de expectativa frente al discurso: "Más aún, con el fin de preservar tan delicada misión, la ley máxima de nuestra Provincia estipula expresamente las garantías de inamovilidad e intangibilidad de los Magistrados en el ejercicio de sus funciones, en tanto conserven su idoneidad física, intelectual y moral (art. 88 de la Constitución Provincial); como así también, los mecanismos a seguir en tanto las condiciones exigidas desaparezcan", consignó, sin más alusiones al respecto.