La Resolución 187/25 de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDis) desató una fuerte polémica por el uso de terminología obsoleta y ofensiva. Palabras como "idiota", "imbécil" y "débil mental" fueron empleadas para clasificar grados de discapacidad intelectual, desatando indignación entre organizaciones y especialistas. Pese a que el organismo anunció que hará cambios en base a estándares médicos vigentes, ratificó el proceso de evaluación de las pensiones por invalidez bajo los mismos criterios, lo que mantiene la incertidumbre en las personas con discapacidad y todo su entorno.



































