La Cámara de Diputados dejó de lado proyectos propios, terminó aceptando los criterios del Senado, y sancionó dos leyes: la adhesión a la Ley Micaela que obliga a la provincia a la capacitación obligatoria en género para todas las personas que ingresen a los poderes del Estado, y otra promoviendo el cuidado integral de la salud de las personas con enfermedades poco frecuentes (EPF) mediante su acceso oportuno e igualitario a las prestaciones y servicios de salud.


































