Durante mucho tiempo fue una casa vinculada a una causa penal. Ahora es un lugar donde diez personas usuarias de Salud Mental podrán volver a elegir qué comer, cuándo salir, cómo organizar su pieza o con quién compartir una charla de sobremesa después de haber pasado años dentro del ex manicomio Agudo Ávila de Rosario y no contar con un lugar al que llamar “casa” cuando ya no necesitaban estar en el hospital.



































