La concejala por el Bloque Vecinal, Soledad Guirado (41 años, dos hijos, periodista), admitió ante una consulta de este medio que “hablar de plomo en Ceres era como hablar de algo sabido. Jamás se entendió la gravedad y creo que (el problema) no fue visibilizado o naturalizado, quizá a propósito. El 18 de noviembre del año pasado, junto con el concejal (Miguel Ángel) Rafael (PJ) fuimos hasta la exfábrica Nesaglo y nos encontramos que allí se había asentado una familia que pocos días antes había estado en el Concejo solicitando ayuda porque no podía abonar un alquiler. Entendí que era gravísimo que alguien viviera allí”, añadió.
Guirado sostuvo que su prioridad pasó a ser “retirar las familias de ese lugar contaminado. Pero a los funcionarios municipales el problema no les llegaba. Hasta que se conocieron los análisis de dos niños que vivían en ese lugar. Creo que la bomba estalló, pero muchas décadas después de que comenzó. Los sucesivos gobiernos locales no supieron resolver el valor de la autoridad pública, que está por encima de la amistad. Es una enorme autocrítica la que debemos hacer todos los ceresinos porque la real dimensión del problema es que data de décadas. Muchos tomamos el caso y comenzamos a considerar lo que estaba pasando. Mucho más con lo que sucedió con Xiomara, que es cuando se abre el panorama. Muchos años atrás, un trabajo de El Litoral volvió a colocar el tema en la consideración de los ceresinos. Conocimos el estudio del ingeniero rosarino Rubén Omar Garbellini, contratado por la Aceitera General Deheza, con planta de acopio instalada en Ceres. Debía realizar un control de calidad del agua que estaba utilizando para lavar la soja procesada. Las muestras químicas revelaron, primero, la presencia de altas concentraciones de plomo en el agua. Posteriormente, se pudo establecer que esa contaminación provenía de, por lo menos, tres fábricas de batería instaladas en el ejido urbano de Ceres. Uno de los establecimientos investigados, tomando muestras de las adyacencias, era Nesaglo, la fábrica abandonada en la que vivía Xiomara y su familia”, subrayó.
“Ahí empieza a abrirse todo un panorama de cosas oscuras, no investigadas; carpetas que se perdieron como queriendo tapar la historia. Hoy todos conocen que hay muchos abogados con cargos importantes que fueron defensores de contaminadores. Creo que hoy está latente que los ceresinos nos debemos una enorme autocrítica”, subrayó.