El comunicado agrega que más allá de lo observado por algunos conocedores de la cotidianidad en la zona, “que sostienen se trata de sótanos y depósitos, no de túneles, y de cierto razonamiento simple por el cual, observando las armas usadas por los indígenas (lanzas y boleadoras) y colonos (fusiles de repetición) en la época, no resulta fácil explicar la inversión de tanta energía en la construcción de escondites ante posibles conflictos. A fines del siglo XIX, cuando se construyeron los sótanos, no se producían ataques indígenas sobre la colonia de San Carlos, y en realidad, nunca se habían producido”.