Melincué es conocido por su laguna, su casino y su vida típica de los pueblos del sur santafesino. Pero detrás de esa postal, se esconde un universo sorprendente: un grupo de personas se reúne para jugar wargames, un hobby que combina táctica, azar, modelismo y narrativa fantástica. En proporción a su población, la cifra impacta: más de una decena de jugadores en una localidad de 2500 habitantes, un número que en ciudades como Buenos Aires sería difícil de replicar. Esa rareza justifica el título: Melincué, puede considerarse como la capital santafesina del Wargame.


































