-Permite simular el escalado de proyectos para reducir margen de errores, lo cual permitió formar en unos años más empresas que en toda la historia de la ciudad de Rosario. Desgraciadamente hubo que esperar 37 años para que nuestros alumnos pudieran tener esta posibilidad en la Licenciatura en Biotecnología de Rosario. Hace 5 años gestionamos la donación de una planta a la Universidad Nacional de Rosario, pero fueron incapaces de encontrar 100 m2 de superficie para instalarla. Esto hizo que el Estado nacional, por medio de Conicet, la Agencia Nacional y la Secretaría de Ciencia y Técnica provincial debieran gastar mucho dinero en volver a comprar los equipos. Además del derroche de recursos, hubo cinco camadas de biotecnólogos que egresaron sin tener contacto con el equipamiento que le hubiera permitido desarrollar su carrera en sectores industriales, donde más necesarios son. Es decir que, lejos de ser algo para celebrar, debería ser un llamado de atención muy grande que nos permita poner la lupa en la idoneidad de quienes gestionan recursos en la educación superior.