Una iglesia evangélica de la ciudad de San Lorenzo realizó una singular protesta al abrir sus puertas escenificando un bar, con sus pastores vestidos de mozos y con una gran cantidad de fieles simulando ser clientes reunidos en las instalaciones del templo. La decisión se tomó tras el anuncio del gobierno provincial de habilitar reuniones religiosas con hasta 10 personas, lo que motivó la reacción de numerosos credos quienes se mostraron opuestos a esa determinación.



































