Con las plantas en modo “parada segura”, medida anunciada y concretada por la empresa para la “protección de los activos” y a la espera -interminable- de conseguir nuevos contratos de fasones que le permitan proseguir con su esquema de funcionamiento, el caso de Vicentin tensiona el ambiente del mundo productivo y político del norte santafesino por la consecuencias económicas y sociales que se avienen en este presente distópico, indeseado.


































