"Desarrollar este dispositivo, o cualquier otra cosa, tiene etapas. Primero nace un concepto, que en este caso es un resorte que se autoexpande en la fosa nasal de una persona, y después se empieza a trabajar en el diseño. Arrancamos en 2016, y en 2021 conseguimos patentarlo. Ahora estamos en la etapa de ver con qué materiales se va a comportar mejor este resorte autoexpandible", remarcó el técnico químico. Y agregó: "En cuanto a los materiales hay una gran diversidad de plásticos. Recuerdo que el primer prototipo que me mostró Ramón era de yeso. Luego yo lo llevé a impresiones 3D, pero por los elevados costos sería imposible fabricarlos en serie de esa manera".