En los últimos años, la aparición de alacranes en zonas urbanas de la Argentina ha dejado de ser un hecho aislado para convertirse en una amenaza creciente. Especies como el Tityus carrilloi, considerada la más peligrosa del país, están logrando adaptarse a ambientes domésticos, multiplicando los riesgos para la salud, especialmente en niños y adultos mayores.


































