En un sorprendente giro de los acontecimientos, Daniela Carbone, azafata de Aerolíneas Argentinas, ha confesado su participación en la amenaza que provocó la suspensión de un vuelo el pasado 21 de mayo. Carbone, quien optó por mantener silencio durante su interrogatorio, admitió ante una amiga que fue ella quien realizó la llamada amenazante desde el teléfono de su hija con el objetivo de evitar que el avión despegara.





































