“Fue todo muy rápido, pero a la vez se me hizo eterno. El tipo llegó en bici, al local como un cliente más, pero apenas lo hizo sacó su arma, me apuntó y gatilló. Fue a quemarropa, pero tuve mucha suerte, porque la bala nunca salió”, contó Adrián, quien fue asaltado este miércoles por la mañana -cerca de las 10- cuando hacía su trabajo en una pinturería del norte de la ciudad. Todo quedó registrado en las cámaras de vigilancia con las que cuenta el negocio y duró menos de medio minuto.


































