Audaces, intrépidas, arrojadas y sigilosas. En la primera impresión, éstas parecerían las cualidades propias de una heroína, pero en realidad son las capacidades que caracterizan a las delincuentes "de moda" en Santo Tomé: las mecheras. Desde hace meses se detectan casos en diversos locales comerciales de la ciudad, casi todos dedicados a la venta de indumentaria en sus múltiples variedades. En la mayoría de los hechos, la modalidad delictiva es ejecutada por mujeres que mediante distintos ardides persuasivos, distraen al vendedor de turno y sustraen ágilmente las prendas que estén al alcance. En las últimas semanas los episodios fueron creciendo y trascendiendo por redes sociales, a través de videos que captan los momentos en los que las rufianes depredan los mostradores. En muchas ocasiones son dos mujeres, aunque en otras están acompañadas por hombres. Una realiza inagotables consultas al comerciante, mientras que la otra vacía los estantes.

































